Fantasía desatada
Mundos que se descosen por las costuras y reglas que se rompen sin pedir permiso.
¿Por qué te tiras dos horas en una clínica dental y sales con el mismo dolor de muelas y un presupuesto de cuatro cifras por cosas que no sabías que tenías?
Una novelette de terror y humor para los que crecieron con el Equipo A y le tienen pavor al taladro.

Sea cual sea tu respuesta, el protagonista de esta historia lo entendería perfectamente. Excepto que él no pudo seguir evitándolo. Y eso fue solo el principio de sus problemas.
«Tenía cita a las siete» es una novelette de horror y humor absurdo donde una consulta dental corriente se convierte en la antesala del apocalipsis más ridículo que hayas imaginado: dentistas que claramente están en otro plano de existencia, comerciales de seguros con demasiado entusiasmo para ser humanos y bichos que no aparecen en ningún manual de odontología.
Con las referencias que te formaron —Dragon Ball, Los Fraguel, cassettes y anuncios de Chupa Chups— y el humor negro que merece la ocasión, esta historia se lee en una sentada y te deja con ganas de llamar a tu dentista... o de huir del país.
⚠️ Advertencia: No leer inmediatamente antes de una endodoncia. El autor no se hace responsable.
Disponible en Amazon España · App Kindle gratuita para cualquier dispositivo · Devoluciones en 30 días
¿Y cómo narices acabé allí? Todo empezó por un dulce.
Bueno… era una gominola, un jodido osito gominola. Aunque estar en agosto tampoco ayudó.
En honor a una amiga y como todo buen cocinillas, ideé un postre digno de la Guía Michelin. Helado con topping de ositos gominola. Tanto a ella, como a mi mujer e hija les encantó. A mí también, pero con el frío el cabrón del osito se endureció como el adamantium y me saltó un empaste que llevaba allí desde que simulaba fumar a la puerta del instituto. Mi dentista estaba de vacaciones y pensé: «¿Por qué no ir al de al lado de casa?».
En mi dentista habitual, llego y me acomodo en su salita con una revista de viajes. Leo sobre lo preciosa que es la Libia de Gadafi y cinco minutos después estoy sentado en esa terrible máquina que usan los dentistas. En media hora estoy en la calle. Otro cliente satisfecho.
Pero en el de al lado de mi casa una recepcionista totalmente desbordada por llamadas, visitas y un tipo extraño que aparece junto a ella cada dos por tres, me dice lánguidamente que espere. Su mirada de derrota me previene para que me arme de temple y serenidad como un monje budista.
Me siento tras una pared muy cuqui de espejos colgantes en forma de lágrima. En la sala de espera me acompaña una familia con una niña de unos cinco años. Es intensa, graciosa y ha agotado la paciencia de sus progenitores. La dominante madre está sobrepasada por aguantarla desde vete a saber cuánto. Regaña a la niña, se le une el padre y eso se transforma en un festival. La niña se ríe y sigue haciendo lo que quiere.
Viéndolos, contemplo mi futuro. Pero uno de esos cabrones de un universo alternativo. Afortunadamente, mi familia está muy lejos de ese punto sin retorno. Esa chiquilla se ve a la legua que no es mala niña. No tiene la mirada de las mil putadas que tienen algunos niños que sabes que están tramando algo para joderte. Pequeños aspirantes a enfundarse un disfraz de demonio carmesí y lucir con orgullo una pajarita.
No. Pobre niña, simplemente, es agosto y llevan esperando allí más de cuarenta minutos. ¿Que cómo lo sé? Lo averiguo al cuarto de hora de esperar junto a ellos y ver entrar a un sujeto tatuado en chanclas y pantalón corto. Se identifica a gritos y lo hacen pasar al momento. La mujer se enerva, suelta lo de los cuarenta minutos y se queda a cinco respiraciones de entrar en modo berserker.
Con el ambiente más tenso que el de un taller clandestino de la mafia rusa cuando aparece un tipo al que le has matado el perro y robado el coche, el hombre junto a mí suelta lo que nadie quiere oír en la sala de espera de un dentista: esta vez no pienso pagar nada, que me lo arreglen y nos vamos.
¿Dónde demonios me he metido?
En mala hora perpetré lo del jodido osito gominola.
Si eres de los que aún disfruta del peso del papel y el olor a tinta, la edición física es para ti. La versión en tapa blanda no es solo un libro: es un objeto de colección que incluye ilustraciones originales exclusivas que no encontrarás en el eBook. Un homenaje visual al horror de serie B, diseñado para ser leído bajo la luz del flexo (y con la puerta cerrada).


Xavi Nevada descubrió que el mejor lugar para esconder un monstruo es dentro de una broma. Escribe desde una cueva en Punxsutawney, Pensilvania —sí, la del Día de la Marmota—, donde hiberna destilando una devoción casi religiosa por el terror de serie B, la cultura pop de los 80 y el humor absurdo.
Cuando no está escribiendo, lee todo lo que cae en sus manos: desde grimdark y terror apocalíptico hasta manuales antiguos de televisores Telefunken si no queda otra cosa cerca. Sus relatos exploran los terrores cotidianos que se esconden tras lo ordinario.
«Tenía cita a las siete» es su primera novelette publicada (y sí, la escribió tras salir temblando de la consulta del dentista). Si quieres saber si la marmota ya ha predicho el final de su próxima locura, puedes encontrarlo merodeando por su página de Amazon o en X (Twitter).
Las historias de Xavi Nevada viven en ese extraño territorio donde lo épico se mezcla con lo ridículo y lo aterrador aparece justo cuando alguien hace una broma estúpida.
Aquí puedes encontrar desde huidas desesperadas de clínicas dentales poco recomendables hasta personajes que parecen sacados de una conversación absurda en un bar a las tres de la mañana.
Todo mezclado con una buena dosis de cultura pop y personajes que probablemente deberían haber tomado mejores decisiones.
Mundos que se descosen por las costuras y reglas que se rompen sin pedir permiso.
Criaturas imposibles, vísceras de saldo y pasillos donde nadie debería entrar.
Bromas estúpidas en el peor momento posible. Justo cuando más falta hacen.
Guiños, referencias y personajes con un talento especial para tomar el peor camino posible..
Es más larga que un cuento pero más ágil que una novela corta. Aproximadamente 90-120 minutos de lectura. El formato perfecto para una tarde, un viaje o la sala de espera de... ya sabes quién.
No. La app gratuita de Kindle funciona en móvil, tablet, PC y Mac. La descargas en un minuto y puedes empezar a leer desde cualquier dispositivo.
Sí, está disponible con envío estándar sin necesidad de Prime. También puedes encontrarla en eventos donde Xavi Nevada esté presente.
El terror es más atmosférico que visceral. Si ves pelis de serie B con una sonrisa en la cara, esto es para ti. El humor siempre está cerca cuando las cosas se ponen feas.
Amazon permite la devolución del eBook si no te convence en los primeros 7 días. Sin riesgo. Además, con Kindle Unlimited puedes leerlo sin coste adicional si ya tienes suscripción.
¿Todo claro? Solo queda una cosa por hacer.
Quiero leerlo en Kindle — desde 1,50€Phil la marmota está aterrada, y tiene motivos.
En la fragua se cocina una sátira sangrienta sobre la fama y la telerrealidad. Un cóctel explosivo de sexo, violencia y pérdida de cordura donde unos dioses ya olvidados han perdido la paciencia.
La cordura es opcional. El caos, inevitable.
Si alguna vez has sospechado que algo extraño ocurre en ciertas clínicas dentales… probablemente tengas razón.
Para colaboraciones, prensa, reseñas o simplemente para mandar una buena recomendación de lectura: la cueva está abierta (casi siempre).